Dios creó todas las cosas tanto en la tierra como en el cielo, tanto las cosas visibles como las invisibles (Colosense 1:16). Los ángeles también son seres creados por Dios y desempeñan un papel especial al servicio de Dios y de los seres humanos. Hay miles y millones de ángeles que están delante del trono de Dios adorándole (Apocalipsis 5:11; Daniel 7:10). Pero no solo se quedan en el cielo. La palabra para ángel en el Antiguo y el Nuevo Testamento significa “mensajero”. Los ángeles tienen muchas funciones y tareas que realizan para Dios, y una de ellas es ser mensajeros entre el cielo y la tierra, entre lo invisible y lo visible.
Pero ¿qué hacen los ángeles? ¿Qué aspecto tienen? ¿Hay diferentes tipos de ángeles? ¿Hay ángeles buenos y malos? La Biblia tiene muchas respuestas a estas y otras preguntas.
La Biblia nos cuenta la historia de un cielo perfecto con ángeles perfectos y harmonía perfecta… hasta que se halló el mal en uno de los ángeles más poderosos del cielo. Lucifer era un ángel protector del trono de Dios (Ezequiel 28:14), pero la Biblia dice que la iniquidad se halló en él (Ezequiel 28:15). No contento con ser un ángel elegido, deseó ser como Dios Mismo (Isaías 14:13-14).
Finalmente, Lucifer, más tarde llamado Satanás, decidió rebelarse e incluso convenció a otros ángeles perfectos para que se unieran con él en la rebelión contra el Dios Altísimo. “Después hubo una batalla en el cielo… [y] fue expulsado el gran dragón, que es la serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás, y que engaña a todo el mundo. Él y sus ángeles fueron arrojados a la tierra” (Apocalipsis 12:7 & 9). Satanás fue derrotado, pero a él y sus ángeles se les permitió seguir existiendo en esta tierra. Los ángeles malignos de Satanás se convirtieron en los demonios que ahora compiten con los ángeles de Dios por la influencia sobre los seres humanos.
El Nuevo Testamento tiene muchas historias de demonios que poseen a seres humanos. Pero Dios sigue teniendo el control. Cuando Jesús vino a esta tierra, demostró su poder sobre todos los demonios expulsándolos de los seres humanos y controlando sus acciones. En los evangelios, Jesús rescató a un hombre poseído de una legión de demonios. Los demonios reconocieron su identidad y autoridad sobre ellos llamándole el Hijo de Dios. Reconocieron su poder sobre ellos al pedirle que no los arrojara al abismo. (Lee la historia en Lucas 8:26-31.)
Sin embargo, en la última instancia, Satanás será derrotado de una vez por todas. Isaías 14:15 advierte, “Pero ¡ay!, has caído a lo más profundo del sepulcro, a lo más remoto del abismo.” De hecho, la Biblia dice que la destrucción eternal está preparada para Satanás y sus ángeles (Mateo 25:41). ¡Jesús ganará la última batalla! ¡Su victoria está asegurada!
Los ángeles pueden aparecer como seres humanos, como cuando los dos ángeles visitaron a Abram y almorzaron con él (véase Génesis 19). Quien sabe, ¡tal vez tú mismo(a) hayas visto un ángel en algún momento de tu vida sin darte cuenta (Hebreos 13:2)!
Sin embargo, la Biblia registra algunos encuentros entre humanos y ángeles en los que estos no aparecían con forma humana. Estos encuentros solían inspirar algún tipo de temor o asombro. Los seres humanos no están acostumbrados a ver la gloria del cielo manifestarse en entornos terrenales. Al describir al ángel que quitó la piedra en la resurrección de Jesús, Mateo dice “… su aspecto era el de un relámpago, y sus vestidos eran blancos como la nieve” (Mateo 28:2). Los soldados romanos que lo custodiaban tenían tanto miedo que se cayeron al suelo y “quedaron como muertos” (Mateo 28:4). Los ángeles que vigilaban la entrada del Jardín del Edén poseían una espada de fuego para impedir que Adán y Eva volvieran a entrar a su antiguo hogar y comieran del árbol de la vida (Génesis 3:24). La esposa de Manoa describió al ángel que anunció el nacimiento de Sansón como “tan impresionante y temible” (Jueces 13:6), María “se sorprendió” cuando el ángel Gabriel le anunció que ella, siendo virgen, daría a luz a un hijo, y Zacarías “se desconcertó y le sobrevino un gran temor” cuando vio al ángel Gabriel de pie a la derecha del altar en el templo (Lucas 1:5-25).
Los profetas Ezequiel, Isaías y Daniel vieron a más ángeles que cualquier otro personaje bíblico, excepto Juan el Revelador. Ezequiel vio cuatro seres a los que llamó querubines que parecían sostener y transportar el trono de Dios. Los describió con aspecto como de “brasas ardientes, o teas encendidas” y con cuatro rostros, cuatro alas, pies como los de becerro y manos humanos (Ezequiel 1). Isaías llamó serafines a los ángeles que vio y los describió como teniendo seis alas (Isaías 6:2-3). Daniel vio al ángel Gabriel varias veces (Daniel 8:16; 9:21) y también pareció quedarse paralizado ante una escena en el cielo en la que vio una multitud de ángeles tan grande que era imposible contarlos (Daniel 7:10). Tuvo que conformarse con estimar su número en: “millares de millares” y “millones de millones” (Daniel 7:10).
Como se mencionó anteriormente, la tarea principal de los ángeles es ser mensajeros de Dios. Viven para obedecer cada uno de sus mandamientos y ejecutar plenamente sus planes. Salmo 103:20 dice, “Bendigan al Señor, ustedes, ángeles poderosos que cumplen su órdenes y obedecen su voz!” Los ángeles son poderosos y fuertes para ayudar en todo lo que Dios necesita que se haga, especialmente cuando se trata de los seres humanos en esta tierra.
La Biblia contiene muchos ejemplos de ángeles que cumplen las instrucciones de Dios con respecto a los seres humanos. Los ángeles protegieron a Daniel de los leones (Daniel, capítulo 6), llevaron comida a Elías en el desierto (1 Reyes 17:2-16), rodearon al enemigo cuando Eliseo estaba sitiado (2 Reyes 6:8-23), libraron a Pedro de la cárcel (Hechos 12:7-10), le dijeron a Cornelio que pidiera ayuda para aprender sobre la salvación, ministraron a Jesús después de su tentación, lo fortalecieron en su camino hacia la cruz y consolaron a María cuando vio la tumba vacía (Juan 20:11-18).
El famoso Salmo 91 describe como los ángeles nos protegen:
“Por haber puesto al Señor por tu esperanza,
Por poner al Altísimo como tu protector,
No te sobrevendrá ningún mal,
Ni plaga alguna tocará tu casa.
El Señor mandará sus ángeles a ti,
Para que te cuiden en todos tus comino.
Ellos te llevarán tus pies con ninguna piedra” (Salmo 91:9-12).
A los ángeles también les encanta ayudarnos a alcanzar la salvación. Hebreos 1:14 dice, “¿Y acaso no son todos ellos espíritus ministradores, enviados para servir a quienes serán los herederos de la salvación?” Y Pedro habla de cómo los ángeles anhelan comprender la salvación. “Por esta razón siempre habré de recordarles estas cosas, aun cuando ya las sepan y estén firmemente afianzados en la verdad que han recibido” (2 Pedro 1:12).
El apóstol Juan, en el libro de Apocalipsis, describe más ángeles que cualquier otro escritor bíblico. Todos los ángeles que describe están involucrados en el fin del mal y la salvación final de los seres humanos. Él describió a cada una de las siete iglesias como teniendo un ángel para ayudarlas (Apocalipsis capítulos 1-3), vio a un ángel fuerte en el cielo haciendo una pregunta (Apocalipsis 5:2), un ángel con voz potente posee el sello del Dios viviente (Apocalipsis 7:2), cuatro ángeles tienen poder para dañar la tierra y el mar y para retener los cuatro vientos de la tierra (Apocalipsis 7:2); un ángel está a cargo del incienso en el altar celestial, (Apocalipsis 8:3), siete ángeles tocan siete trompetas (Apocalipsis, capítulos 8 y 9), tres ángeles proclaman un mensaje muy especial para los últimos días (Apocalipsis 14:6-9), siete ángeles están a cargo de las siete copas de las últimas siete plagas (Apocalipsis 16) y doce ángeles están en las doce puertas de la Nueva Jerusalén. ¡Estos son solo algunos ejemplos de los ángeles mencionados en el libro del Apocalipsis!
Los ángeles también volverán a la tierra con Jesús en su segunda venida. “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles” (Mateo 16:27). Y los ángeles tendrán un papel especial en ayudar a Jesús a reunir a todas los seres humanos para llevarlos al cielo. Jesús, hablando de sí mismo, dijo, “[el Hijo del Hombre]… enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta, y de los cuatro vientos, desde un extremo al otro del cielo, ellos juntarán a sus elegidos” (Mateo 24:31).
Los ángeles son seres celestiales muy especiales que aman y obedecen a Dios y le ayudan con el plan de salvación para la raza humana. Tienen poderes excepcionales para protegernos y enseñarnos sobre el amor de Dios y la salvación que Él nos ofrece. Algún día, en el cielo, tendremos la oportunidad de conocer a todos los ángeles que nos han servido y escuchar cómo nos han protegido a nosotros, a nuestros amigos y a nuestra familia aquí en la tierra.